Ciudad de México.– Lo que parecía una sesión más de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión terminó en un enfrentamiento físico entre senadores, que dejó acusaciones de provocación, empujones y hasta golpes dentro del pleno legislativo.
El protagonista principal fue el presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, quien denunció públicamente que el dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, encabezó una agresión en su contra al término de la sesión.
Según relató Noroña, el priísta lo confrontó cuando descendía de la tribuna, acompañado de otros legisladores de su bancada. “Me rodearon por todos lados, fue un acto cobarde, planeado, no un arrebato”, acusó el senador, quien anunció que presentará una denuncia penal contra Moreno por las agresiones sufridas.
El episodio: empujones, golpes y jaloneos
De acuerdo con los videos difundidos en redes sociales, el altercado inició cuando Moreno empujó a Emiliano González, asesor del equipo de la Presidencia del Senado, derribándolo frente a la tribuna. Acto seguido, se encaró con el senador priísta Rubén Moreira, mientras otros legisladores intentaban mediar.
En medio de la confusión, el diputado Carlos Gutiérrez Mancilla jaló del saco a Fernández Noroña y, según las imágenes, le propinó un “bachón”, un golpe en la cabeza, lo que desató aún más tensión en el recinto.
Noroña insistió en que se trató de un montaje premeditado: “Fue una provocación organizada por el PRI para intentar victimizarse y crear un escándalo político. No voy a permitir que se normalice la violencia en el Congreso, por eso acudiré a la Fiscalía”.
PRI acusa cerrazón y represalias
Por su parte, Moreno y los legisladores priístas defendieron su actuar asegurando que fueron ellos quienes respondieron a provocaciones verbales del presidente del Senado. Acusaron además que la cerrazón de la mayoría morenista para impedir que la oposición fijara postura sobre la seguridad nacional y la relación con Estados Unidos derivó en el clima de confrontación.
“Nos cierran el micrófono, nos niegan la palabra y además pretenden agredirnos. Eso no lo vamos a permitir”, declaró Moreno tras el incidente, minimizando las acusaciones de Noroña.
Un Senado convertido en ring político
El incidente de este día refleja la escalada de tensiones en el Congreso, donde las diferencias ideológicas y la pugna por el control de la agenda legislativa han pasado del debate verbal al enfrentamiento físico.
Especialistas advierten que este tipo de episodios abona a la descomposición de la vida parlamentaria y daña la percepción pública de las instituciones. “El Senado debería ser un espacio de debate democrático, no un ring político”, señalaron analistas consultados.
Mientras tanto, el caso podría trascender del plano político al judicial, dependiendo de la denuncia que Fernández Noroña formalice en contra de Alejandro Moreno.